Pioneros de la animación
Xavier Berenguer
 
Los primeros en discretizar, fotograma a fotograma, la imagen en movimiento. Un siglo después, el ordenador permite una discretización mucho más fina: píxel a píxel.

El hotel eléctrico (Segundo de Chomón, 1905)



El año oficial del nacimiento del cine es el 1895, pero el nacimiento del cine de animación se produjo unos diez años más tarde, en 1905. Aquel año el aragonés Segundo de Chomón produjo dos películas significativas: Eclipse de sol, seguramente el primer documental de astronomía, y El hotel eléctrico, quizá la primera animación de la historia, aunque la historia oficial, escrita sobre todo por anglosajones y franceses, dice que este honor corresponde a La casa encantada (The haunted house), del inglés afincado en los Estados Unidos James Stuart Blackton.

Dos años después, Chomón abandonó Barcelona para instalarse en París contratado por los hermanos Pathé, que necesitaban competir en el terreno de la fantasía con su gran rival Georges Méliès. De esta época es Los Ki ri ki, uno de los primeros films coloreados con un sistema ideado por el propio Chomón.

Los Ki ri ki ri (Segundo de Chomón, 1907)



En el París de Chomón florecían las vanguardias artísticas y también las cinematográficas. Allí vivía un dibujante de cómics, Emile Cohl, que al ver la casa encantada de Blackton imaginó nuevas posibilidades para aquel tipo de cine. Con la misma técnica del registro fotograma a fotograma, Cohl realizó a continuación Fantasmagorie, film que tiene el valor de abrir la animación al campo del grafismo. Mientras que en el film de Blackton la animación es subsidiaria de argumentos y de escenarios reales, Cohl abre el camino de la fantasía y los mundos oníricos. Cohl, además, no animaba objetos sino caracteres con personalidad propia, de ahí que se le considere el precursor de los cartoons.

Fantasmagorie (Emile Cohl, 1908)



Al otro lado del Atlántico, Winsor McCay era otro dibujante de cómics, autor de una famosa tira del New York Herald, El pequeño Nemo. Además de dibujar, McCay se dedicaba a escribir y a producir teatro de vodevil. Buscando variedad y originalidad para sus espectáculos, McCay se interesó por el cine de animación y se puso en contacto con el propio Blackton. El resultado fue el estreno, en 1911, de un vodevil en el cual, en un momento dado, sobre una pantalla aparecía el popular Nemo en movimiento, con alma.

Little Nemo (Winsor McCay, 1911)



Unos años después McCay realizaría Gertie, the Dinosaur, considerada su obra más notable. Antes de comenzar la proyección de este film, McCay se colocaba, elegantemente vestido y con un látigo en la mano, delante de la pantalla; entonces se ponía a gritar como un domador de animales; con gran sorpresa para los espectadores eso coincidía con la aparición de Gertie en pantalla.

Gertie, the Dinosaur (Winsor McKay, 1914)



Más allá de los materiales puestos delante de la cámara (objectos, monigotes articulados, figuras de barro, siluetas o acetatos) la clave del género iniciado por Chomón, Blackton, Cohl y McCay reside en el mecanismo de control del paso de la manivela de la cámara mediante el cual se podía trucar el tiempo y el movimiento de les imágenes.

En el cine normal el movimiento de les imágenes es prexistente, la película tiene la facultad de registrarlo; cada fotograma es un instante congelado de este movimiento.

En cambio, en el cine de animación el movimiento no existe previamente sino que se crea durante la proyección. De aquí la habilidad esencial requerida a un animador: saber imaginar el movimiento. Norman MacLaren, destacado cineasta experimental, lo expresó diciendo que el cine de animación es "el movimiento dibujado, no unos dibujos que se mueven".

Con la invención del paso de manivela, Chomón estableció los principios fundamentales de la animación. Después Cohl los aplicó al campo gráfico, y estableció las bases de lo que con los años se convertiría en la poderosa industria de los dibujos animados -o de las animaciones dibujadas. McCay, por su parte, representa la ambición artística de la animación.

Estos precursores de la animación son, también, los precursores de la animación por ordenador, la forma contemporánea del género. Los principios son exactamente los mismos; sólo cambian las apariencias.

En el caso del ordenador, el truco del paso de manivela es llevado al extremo: la unidad elemental manejada, el píxel, es mucho més pequeña que el fotograma, el resultado es que el animador tiene el control total tanto del espacio -el objeto filmado- como del tiempo -el movimiento de las imágenes.

Con el ordenador se materializa el principio de la animación según MacLaren: los programas especializados contienen herramientas con las cuales se dibuja, literalmente hablando, el movimiento, mediante la definición de trayectorias, velocidades, aceleraciones; algunos tienen en cuenta las leyes de la inercia, la resistencia de materiales...

Puestos a escoger un padre del cine de animación, este sería Segundo de Chomón, porque lo inventó más o menos al mismo tiempo que Blackton, pero hizo un uso del mismo mucho más variado. Además, en el legado de Chomón hay otras importantes contribuciones al cine, como el travelin, un excelente oficio como director de fotografia y una obra extensa e imaginativa.

Además, Chomón sería el abuelo de la animación por ordenador. En su film La licuefacción de los cuerpos duros, de 1909, se ve un actor que se deforma y se convierte primero en un monigote de alambre y al final en una masa informe. ¿No es este el primer morphing de la historia?

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(Adaptación de un texto aparecido en Sala HAL (IUA/UPF, mayo 1995)
 

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