| Hace
tiempo empecé a coleccionar unas fotografías de satélites
muy singulares.
Además
de los variados colores que cada una de ellas presenta en función
de la longitud de onda detectada, además de los perfiles geológicos,
la densidad de los bosques, la radiación del calor de la llanura
o del frescor de las selvas, se observa en ellas unas manchas minúsculas,
como puntos blancos. Estos puntos suelen dispersarse sobre los terrenos
continentales, pero también aparecen algunos sobre el mar. Su distribución
es completamente azarosa, y su cronología tampoco obedece a ninguna
ley.
Pregunté
a expertos sobre el tema y siempre obtuve la misma explicación que
relaciona las impurezas con el ruido electrónico que se da inevitablemente
en las transmisiones.
Pero nunca
me convencieron estas explicaciones, y el fenómeno paseó
por mi mente acosándome, exigiendo de mí una dedicación
cada vez mayor.
Había
en aquel enigma algo que me atraía con fuerza. |