| Debéis saber que la conciencia, esa cualidad que los humanos consideráis tan privativa, es otra de las numerosas manifestaciones de la materia, es el producto de una serie de circunstancias físicas, como la luz, la gravedad, el magnetismo o la propia vida.
Cuando los humanos buscáis comunicaros con otros planetas, tratáis siempre de encontrar una conciencia como la vuestra, pero en realidad es un fenómeno más extendido, incluso aquí en la Tierra. Ese prodigio surge por acumulación de información; cuando se alcanza cierta densidad de mensajes y cierto nivel de intercambio de ellos, entonces estalla de manera similar a cuando una masa crítica de uranio desencadena una reacción nuclear. Sabed que son diversas las especies en las que ha aparecido, pero vuestros tabúes no os permiten detectarla. Todo intercambio de información, si se da en el medio adecuado y en cantidad suficiente, acaba haciendo emerger la identidad, el razonamiento y, por fin, la conciencia. Acaso os sirva este descubrimiento para comprender algunos de vuestros enigmas: hay fenómenos naturales que se suceden porque, por conscientes que son las criaturas que los protagonizan, en ellos interviene la libertad. No busquéis modelos científicos para todo, porque hay actos de la naturaleza que no responden a leyes sino a voluntades. |
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